Me encontré esto por ahi... esta interesante
EL PODER DE LA VAGINA
Las mujeres no han sabido sacar provecho de este órgano básico de la condición femenina.
EN SOCIEDADES MACHISTAS como la nuestra, las mujeres solemos ser discriminadas en lo profesional, en lo literario, en lo intelectual y hasta en lo sexual. Hay una suerte de poder fálico establecido, que invade todos los ámbitos. Si el ser masculino fuera un planeta, no hay duda que su pene sería el Sol. De esta manera, al compararnos con los varones, descubrimos que nos falta una parte... algo de 14 centímetros como promedio y que representa nada más ni nada menos que el poder.
Desde pequeños los machos tienen una cercanía absoluta con su miembro, a diferencia de las mujeres, cuyas vaginas en la práctica “no existen”. El discurso colectivo nacional no tiene incorporada esta palabra, generalmente asociada con vergüenza, pudor y una dosis de culpa también. Basta recordar el revuelo que causó hace unos años en Chile el estreno de la pieza teatral “Monólogos de la Vagina”, obra que en países como Kenia o China fue incluso prohibida.
Por desgracia, las féminas no tienen conciencia del enorme poder de su vagina, y por ese desconocimiento no han sacado partido de ella. La usan mal. No hay una cultura del poder entre las mujeres. Peor aún, ellas pueden ser muy triunfadoras en el ámbito laboral o profesional, pero suele ocurrir que frente a un hombre muchas veces se rebajan, se someten.
Difícil es tener esa convicción si ni siquiera ellas conocen su propia anatomía genital. Pero ocurre que la vagina es un órgano que no sólo está asociado a la reproducción sino también al placer. Es la vida misma: miles de seres humanos nacen día tras días por la vagina. El mayor conocimiento del pene no sólo se debe al hecho de que es un órgano externo, sino también a una cuestión de orden cultural. Los padres no “celebran” el tamaño o la forma de la vagina. Se vería muy extraño hacerlo, es algo mal visto. Mejor no hablar de ella. La vagina es oscura, húmeda y misteriosa… quizás por eso no es sólo extraño que no se hable de ella, sino que también se olvide como "algo" que simplemente está "entre las piernas". Las mujeres deberían tomar conciencia de que la vagina es el órgano que le produce mayor placer al hombre, simplemente con el roce en la penetración. Por lo mismo, ellos deberían venerar este órgano femenino. Si consideramos que las féminas son las que deciden cuándo “abrir la puerta” para tener relaciones sexuales placenteras, advertimos entonces que son ellas las que tienen el verdadero “poder”.
Si la mujer conoce poco o nada su vagina, es probable que el hombre sepa también poco o al respecto. Por lo mismo, no hay valoración, no hay culto, no hay interés por aproximarse a esta parte del ser femenino que tanto goce puede provocar a una pareja. Además, si la mujer no es capaz de autoexplorarse, y encuentra que la zona vaginal no “merece” tal atención, menos lo va a sentir su pareja. Hay que recordar que la vagina no sólo implica placer masculino, sino que provoca gran satisfacción en las propias mujeres, sobre todo el primer tercio de ella. Sin embargo, los varones por lo general creen que sólo estimulando la zona genital femenina logrará de inmediato excitarlas. Convicción que es falsa, toda vez que una caricia mal dada en esa zona puede provocar dolor y frustración, lo que al final termina por anular todo deseo sexual. Tal como lo planteó la escritora norteamericana Eva Ensler en su obra Monólogos de la Vagina, la vagina puede ser la vida, el dolor, el placer, la alegría. Razones más que suficientes para asignarle a este órgano el lugar protagónico que verdaderamente se merece.
Autor anónimo… pero conocedor
1/18/2006
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
1 comment:
Creo que algunas mujeres ya reconocieron ese poder, no tanto el poder de ser más, sino de ser igual. Ya Chile tiene presidenta! Ojalá nosotros podamos tener a una mujer liderando nuestro país algún día. Me llamó mucho la atención este párrafo en una columna de opinión que salió hoy en La Nación:
"Ante su triunfo, algún periodista le espetó una de esas preguntas que nunca le hacen a un hombre cuando asume algún alto cargo político o empresarial: ¿Cómo va a arreglárselas una mujer -madre soltera, además- para ser presidenta sin descuidar a sus hijos? Siempre es igual: la mujer diputada, ministra, ejecutiva, médica o gerente... es la madre irresponsable que, por no descuidar su trabajo y estar de pronto ocupada hasta altas horas de la noche, descuida la atención de sus hijos y, si lo tiene, al pobre marido. Ah..., pero el hombre que hace lo mismo simplemente cumple con su deber: para eso tiene una esposa en casa que se encarga de esas tareas domésticas a las que él, de vez en cuando -¡y cómo se le reconoce entonces!- ayuda; pero que, como responsabilidad, son de ella. " Si quieren leer el artículo completo vayan a http://www.nacion.com/ln_ee/2006/enero/19/opinion3.html
Post a Comment