5/30/2006

Nuestros "Sacrificados" Seleccionados

Nota de Tano - 19 de Mayo de 2006


5/19/2006

Escondida en la página ocho de deportes de LA REPUBLICA del pasado lunes, una fotografía de Adriana Rojas daba mínima cuenta de que, de nuevo, había ganado una competencia de ciclismo de montaña.
¿Cuántos días, durante cuántos años, se habrá levantado esta campeona a las 4 a.m. ó 5 a.m. a entrenarse en su dura disciplina, con la soledad del entorno únicamente como compañera?
Sin flashes, sin periodistas, sin público.
Solamente con su conciencia.
Y, como Adriana Rojas, decenas y decenas de deportistas costarricenses que se entrenan en las madrugadas, en los amaneceres y en las noches, sin premios, sin viajes, sin paga y, lo más doloroso, sin el reconocimiento de nosotros, los periodistas.
¡Esto sí es un sacrificio!
Entrenar duro por una marca, un registro, una medalla, un trofeo, un pergamino y, al recibirlo, solo obtener el beso del esposo, el abrazo del amigo, el reconocimiento de la hija, sin que la hazaña trascienda.
¡Los héroes deportivos costarricenses ignorados!
Todo lo contrario a la casta, sí, a la casta de nuestros futbolistas seleccionados, grupo minoritario de elite que goza de todos los beneficios de su profesión con el aplauso leal y conveniente de sus aduladores.
¡Los futbolistas seleccionados!
El cuerpo técnico.
Los delegados.
Se marchan un mes al campeonato mundial de fútbol y tienen la osadía, al despedirse de sus afortunados familiares, de hablarnos de sacrificio.
¡Pobrecitos!
Treinta días sin ver a sus hijos.
¡Qué inmenso sacrificio!
¡Cuándo viajar es un sacrificio!
Si fuera un sacrificio, los federativos se quedarían en casa y los futbolistas renunciarían a su puesto como seleccionados nacionales.
¡Sacrificio es el de Adriana Rojas y de gran cantidad de muchachas como ella! Eso sí es sacrificio; prepararse sin paga y sin premio; sin estímulo, sin nota periodística, sin títulos, sin foto y sin nada ni nadie, más que el reconocimiento de su íntimo entorno.
Pero ahora resulta que nuestros héroes mundialistas se tuvieron que despertar a las 4 a.m. en un hotel de lujo en Conchal para trotar fuerte en la montaña, y la prensa deportiva nos los retrata como los nuevos sacrificados del deporte.
¡Pobrecitos, los hicieron madrugar!
¡Pobrecitos, despedirse por 30 días de sus familiares!
¡Qué duro, verdad!
Cuánto daría Adriana Rojas por arribar al aeropuerto, que le tomen cientos de fotos, decenas de entrevistas, que le carguen el equipaje, le tramiten el pasaporte, viajar con traje de lujo, que la espere en el otro país un hotel de ensueño, con masajista, nutricionista, médico, alimentación de reina y además, por ese "sacrificio" recibir unos cuantos de millones de colones cada mes y también un premio millonario solo por estar ahí.
¡Pobrecitos... la verdad que sí!...

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